¿Todo viene de algo?, ¿todo tiene su historia?… Sí, a pesar de que muchas cosas sean originales y únicas. La historia de la “Cestita”, de Miguel Milá, nos habla precisamente de esta aparente contradicción.

¿Cuántas veces hemos oído o leído el concepto de “disseny català” (diseño catalán), tan en auge durante la década pasada y tan visible hoy, por ejemplo, a nivel comercial, en muchos municipios catalanes como expresión cultural y artística propia de Catalunya?

El diseño catalán de hoy tiene que ver con creaciones como la “Cestita”, una lámpara única y original que pensó e hizo Miguel Milá en el año 1962 a partir de un globo de cristal. Y, a su vez, ¿cómo es que Miguel Milá diseñó una lámpara?: en su ambiente familiar ya existía tradición artística e interés por aquello original. Milá es sobrino de Pedro Milá, quien encargó a Gaudí la Casa Milá que, también conocida como La Pedrera, llama la atención sobriamente desde el Passeig de Gràcia precisamente por la originalidad en sus formas.

Cestita - Miguel Milà

Miguel Milá estuvo trabajando como interiorista en un estudio familiar de arquitectura y cuenta que ya en aquella época tenía el impulso de crear objetos que fueran útiles, que ayudaran. Ese es su concepto de “diseño” y él mismo reconoce que hacía diseño antes de que se dijera que en Catalunya se hace diseño. Más remotamente, de pequeño, se puede decir que también de manera original constituyó su primera empresa: Tramo, que era la abreviación de “trabajos molestos”, con la que pretendía vender favores como limpiar los zapatos a sus hermanos y familiares.

“Tramo” fue el nombre desde el que empezó años después a producir lámparas. Posteriormente, y hasta la actualidad, es “Santa & Cole” la empresa que produce sus diseños. Para Miguel Milá es importante la conjugación de filosofías entre él y la productora, pues ha podido mantener la dinámica de crear y recrear, de extender, en vez de trabajar bajo la presión de tener que cambiar o renovar como conceptos ligados a lo original, al diseño.

La “Cestita” destaca por la nitidez y la sencillez de sus trazos: originalmente hecha con caña de Manila y plástico ─que reemplazó enseguida al globo de cristal─, la lámpara se ha ido produciendo con distintos materiales y en distintos tamaños hasta la actualidad, cuya base es la madera de cerezo. Tal vez sean precisamente las curvas de la madera las que convierten el objeto práctico (una luz) y original (una luz hecha cesta) en un objeto bello.

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