La Barcelona modernista

La Ciudad Condal es un paraíso para los amantes del arte modernista, qué duda cabe, pues atesora un sinfín de edificios de este estilo que se concentran en unas determinadas zonas de la ciudad, de fácil acceso y a la disposición de todos aquellos que deseen admirar este arte que se desarrolló a entre mediados y finales del siglo XIX.

No obstante, lo que muchos no saben es que tras las fachadas de estos inmuebles se encuentran los nombres de las más renombradas familias burguesas de aquel entonces, que vieron en la fastuosidad del modernismo la mejor herramienta para demostrar su poderío económico. Asimismo, todas y cada una de las fachadas están firmadas por los mejores arquitectos del momento.

En el passeig de Gràcia (entre las calles Concell de Cent y Aragó) se concentra la tríada más famosa de este arte en Barcelona. Hablamos de la conocida como la “manzana de la discordia”: Lluís Domènech i Montaner, Josep Puig i Cadafalch y Antoni Gaudí son los arquitectos que firman los tres edificios más emblemáticos y más visitados de la ruta barcelonesa del modernismo: las casas de las familias Lleó Morera, Amatller y Batlló, respectivamente. Otras edificaciones en el Eixample de relevancia son La Pedrera (casa Milà; de Gaudí), la Sagrada Família (también de Gaudí) o la Casa Terrades (Casa de les Punxes, de Puig i Cadafalch).

Barcelona modernista

Sin duda, la proliferación de construcciones de estilo modernista en este distrito se debió al plan urbanístico de Ildefons Cerdà, que a mediados del siglo XIX propuso al consistorio de la Ciudad Condal un plan con el que las familias adineradas de la zona pudiesen construir sus residencias: una ciudad jardín con amplios espacios abiertos, edificios de hasta tres plantas entre calles anchas y sin diferenciación de clases. A pesar de que el plan Cerdà no casaba a la perfección con las pretensiones de la burguesía, por lo que fue rechazado en primera instancia, finalmente un decreto emitido por el gobierno central lo impuso, por lo que en 1860 comenzó su ejecución.

No obstante, el Eixample no es la única zona de la ciudad donde podemos admirar construcciones modernistas. El Palau de la Música, enclavado en el corazón de Barcelona (Ciutat Vella), el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Horta-Guinardó), declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y el Museu de Ciències Naturals (Parc de la Ciutadella, Ciutat Vella) son solo unas muestras de lo que el modernismo significó en la Ciudad Condal.

Print Friendly, PDF & Email
Facebooktwittergoogle_pluspinterestlinkedinmail
WP-Backgrounds Lite by InoPlugs Web Design and Juwelier Schönmann 1010 Wien